Por Guillermo Velasco Navarro

Más allá de la mera definición.


Si nos basamos en la definición de la RAE:

Cómic.

(Del ingl. comic).
1. m. Serie o secuencia de viñetas con desarrollo narrativo.
2. m. Libro o revista que contiene estas viñetas.
Una página de la obra "Nova-2" de Luis García Mozos (1981-1982)

La definición de la RAE ha sido refinada y simplificada, ya que ha tenido otras, en las que se tintaba el término con connotaciones determinadas, principalmente de infantil y de humorístico. Igualmente, el término 'manga' (que es el equivalente a cómic en idioma japonés) fue tildado de sexual y violento. Pero las quejas del público y algunas instituciones han llevado a que esta defición haya llegado a un significado lo más amplio y genérico posible.

Pero en cualquier caso, el término utilizado no deja de rememorar un uso "indigno" a lo que se puede llegar a convertir. Si bien, ciertamente, su origen es humorístico y cómico, el lenguaje y las temáticas abarcadas se han diversificado hasta límites cada vez mayores; incluso algunos aun piensan que aun no se ha llegado a exprimir todas las posibilidades que ofrece.

Otra buena defición la hacen en: http://www.comicdominicano.com/histcomic.html
La palabra cómic es inglesa pero podemos decir que su etimología provine del latín komos (se refiere a algo muy divertido o gracioso) lo que en lengua hispana equivale a cómico. En cuanto a "cartoon" su etimología proviene del italiano cartone (equivale a cartón), el origen de la palabra se basa en los dibujos preliminares hechos en tamaño real a partir de los cuales se realizaban los cortes del cristal para los vitrales de las antiguas catedrales". Se define como cómic: "es el arte de comunicar una historia ya sea real o de ficción en un lenguaje de lectura que confía en una experiencia visual que es común tanto para el lector como el autor"

 

El cómic como "serie o secuencia de viñetas con desarrollo narrativo":

El cómic como lenguaje, es una adaptación del arte de la pintura a medio de producción en serie, reduciendo los costes de producción y facilitando su reproducción, y por lo tanto, su difusión a un público mayor, que puede poseer dicha "obra" en propiedad por un coste muy bajo. Adicionalmente, y para ampliar su efectividad como medio de transmisión de mensajes, se ha visto acompañado por la inclusión de texto, tanto explicativos de la imagen mostrada, como la verbalización escrita de diálogos y reproducción de efectos sonoros y ruidos en forma de onomatopellas o símbolos gráficos. Más allá, se ha llegado a representar simbólicamente, mediante multitud de recursos visuales, sentimientos, ambientes, movimientos, efectos oníricos, pensamientos, etc.

Esta amplitud de recursos gráficos ha llevado a cierto sector de la crítica a despreciar el lenguaje del cómic por su excesiva expresividad, tachándolo de "infantil" o "simplificadora", por el hecho de dar demasiada información al lector, negándole la posibilidad de sacar sus propias conclusiones o de minimizar su capacidad de imaginación.

Por otro lado, tal despliegue de recursos visuales, y más aun con la llegada de la alta tecnología de reproducción impresa (y posteriormente en pantalla) ha hecho que sea más atractivo para edades tempranas, en la que lo visual resulta más "comercial" y "asimilable", y, por contra, reforzando la idea de que la literatura "pura" es más "adulta" y "seria". Es posible que en muchos casos este hecho sea cierto, pero no lo es menos en todos y cada uno de los ámbitos artísticos. En todo arte hay mucha "basura", entre la cual destacan las verdaderas Obras de Arte que dan carácter a cada arte. Por ello, para valorar en su justa medida al cómic, no se puede comparar una obra cualquiera de cómic, con, por poner un ejemplo. películas por todos conocidas y ampliamente reconocidas.

Volviendo al hilo del asunto, al significado, debemos remontarnos a la mecánica de la narrativa literaria. Cualquier mensaje, cualquier narración o historia, requiere de una "evolución", que suele ser temporal: todo empieza, sucede y acaba. Toda historia tiene un comienzo, un desarrollo y un final, tanto en la literatura, el teatro, el cine... y, por supuesto, también en el cómic. Y cada una se expresa a su modo, en su medio. El cómic lo hace sobre papel (o cualquier otro medio donde "imprimir" el mensaje) y con textos e imágenes, ambos elementos entremezclados con la correspondiente estructura que define al cómic. Para representar visualmente una escena, sea estática o en movimiento, sobre un papel, hay que "congelar" la imagen, hacer una "fotografía" (o pintar un cuadro de ese preciso instante).

Y la acción sigue, y hay que mostrar la siguiente situación, y la siguiente, y todas las demás que cuentan la historia. En las imágenes deben aparecer los personajes que las llevan a efecto, los objetos, los decorados, los sonidos... etc. Para separar todos y cada uno de los momentos, como se de un carrete de fotos o de una película de cine se tratase, se "enmarca" cada momento dentro de un rectángulo u otra forma geométrica (reales o imaginarios) que dan a entender que entre una imagen y otra hay un paso del tiempo. A estas "separaciones" se les llama viñeta. Las hay sencillas, que enmarcan con una línea simple el espacio donde transcurre la escena, como si de los bordes de una pantalla de televisión se tratara; pero también las hay más complejas, formas o trazos que, en sí mismas, aportan un mensaje adicional o subliminal al lector; incluso hay "viñetas elípticas" (o inexistentes), que son las que no se ven... simplemente las escenas van trascurriendo... y el espacio que pudiera haber entre ellas hace de "separador" temporal. Incluso hay casos de "viñetas dentro de viñetas", en las cuales en una misma escena suceden muchas cosas, como podría decirse de obras como El jardín de las delicias, de El Bosco.

Y hay sonido, imposible de reproducir con tinta, por lo que se transforma en la escritura de palabras que pudieran "asemejarse" al sonido reproducido: pum (una puerta cerrada), crash (un cristal roto), bang (un disparo)...

Finalmente, los personajes Hablan, y, como lo hacen en los libros, lo hacen mediante el texto. En un principio los textos iban yuxtapuestos a la imagen, acompañándola como un cartel, debajo o encima de la imagen. Luego se fue integrando en la misma, como por ejemplo, en el camisón de Yellow Kid, cuya prenda parecía ser la que "hablaba", como si de una plantalla led de ahora fuese intercalando textos sobre sí misma. Y, finalmente, se llegó a crear lo que se ha convertido, junto a la "vineta", en el símbolo más reconocible del cómic: el bocadillo (también llamado globo, y otras muchas formas, y en cada idioma, las suyas...), una elipse que "flota" sobre el personaje que habla, de la cual surge un apéndice que hace de flecha señaladora de quién es autor de tal expresión, principalmente dirigiéndose a la boca del personaje, ya que es de ahí de donde se emite el sonido que el lector pudiera entender que se emite el sonido de dicha declamación.

Esto es el cómic, un modo, tan válido como cualquier otro de expresarse.

El cómic como "Libro o revista que contiene estas viñetas"

En esta definición se habla del objeto físico que contiene una o varias historias de cómic.

En ambas definiciones hay que resaltar la importancia de los costes económicos que suponen la elaboración de dicho cómic.

Por un lado están los costes físicos, los que "hay que pagar en el momento", como puede ser la compra del papel, la imprenta, la encuadernación, la distribución, la publicidad... y luego están los que no son computables, salvo en el caso de que quien lo haga ponga un precio a su trabajo.

Comparándolo con una película, los costes de producción de un cómic son infinitamente más reducidos; una producción audiovisual es carísima, aunque por lo que es evidente que deben buscar recuperar la inversión mediante su emisión o venta.

Comparándolo con un libro, podría equipararse en costes, pero hay diferencias. En un libro, habitualmente, quien interviene es una sola persona (caso aparte son libros de varios autores o que requieren documentación adicional), que es quien dedica su tiempo práctico de escritura del libro en sí, pero ha de tenerse en cuanta todo el tiempo anteriormente dedicado a la recopilación de información, así como la educación recibida durante toda su vida.

En un cómic, los costes se vuelven un poco más complejos. En ocasiones el cómic es pensado, documentado, escrito, dibujado, entintado, coloreado, etc. por la misma persona, pero no siempre es así. Según los requisitos de la industria concreta donde se pretenda vender dicha obra, podría ampliarse el número de intervinientes en dicha obra. Existen especialistas que se dedican exclusivamente en una de las facetas de la creación. Un "equipo habitual" suele ser el de dos personas: guionista y dibujante. Esto es circustancial de que cada "faceta" de la creación de una obra requiere de una especialización, de un conocimiento suficiente de cada una de las partes. Un guionista debe hacer una buena historia y contarla bien. Un dibujante debe representar correctamente y de manera atractiva lo que la historia cuenta. Todo esto nos lleva a que, en las ocasiones en las cuales un mismo autor es el creador de todos y cada uno de los elementos que en su conjunto hacer la obra, debe poseer conocimientos en todas aquellas facetas.

No es lo mismo hacer humor, que exponer un hecho histórico. Para ser gracioso, no solo en un instante, si no durante todo lo largo de una narración, hay que ser inteligente, empático, hábil... Para hablar de historia... hay que saber historia. Y mientras tanto, también debe saber de anatomía, de perspectiva, de iluminación, de indumentaria y sus "pliegues", ... y muchas más materias que debe poseer cualquier artista.

A propósito de la "Historia"; es bien conocido que existe la manipulación de la misma, no solo en el cómic, si no en la televisión, el cine, el periodismo, la literatura... El cómic no se ha salvado de su utilización para fines propagandísticos, para manipular la opinión del pueblo en una u otra dirección. Directamente, o indirectamente, existen evidencias del uso del cómic con los mismos fines: mostrar quién es el bueno y quién el malo; cuáles son las cosas justas y las que no; encubrir realidades "incómodas" con historias irrelevante, o, incluso, contrarias a lo que se desea ocultar... o meramente tener entretenido al público para que se evada de su triste realidad.

Pero también existe, como en cualquier otro medio, todo lo contrario: el cómic de protesta, o de "iluminación" al lector, la búsqueda de la propia opinión, de la reflexión.

Así es el cómic, tan grande y tan ínfimo como cualquier otro arte. Infravalorado por muchos y amado por los pocos lectores que han encontrado en el cómic una forma de adquirir entretenimiento, conocimiento o reflexión.

Y, con todo esto presente, he aquí que pretendemos Enseñar a hacer cómic.

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